martes, 28 de diciembre de 2010

No way...



Vamos a aprovechar hoy la oportunidad que tenemos,

esta noche soy yo, lo que ves. Venga, ¡Éste es el momento! Acaba conmigo este cigarro, hay poco tiempo... Ahora que sé quién soy.

Arroja tu figura en esta sombra, no te muestres. Antes de que se apague la vela, túmbate esta noche aquí. ¡Quédate! Sólo compartamos pensamientos, no digas nada...

Quema esta noche.

Mañana estaré perdido, el fuego se consumirá.

No seré yo, tú serás tú.

No habrá sombras...

viernes, 28 de mayo de 2010

nothing seems to satisfy...



Cada vez te gusta más la noche.

Pero no la que ofrece bares abiertos y repletos de ovejas hambrientas, seguro que ya empachadas, de la hierba nueva: esa que nace cada verano y de la que al siguiente no se recuerda ni siquiera su aroma… A ti te va más el helecho que siempre está junto a la misma roca, en el que la oveja intenta hacer sus necesidades, sin darse cuenta de que es el único que la acompañará en las siguientes temporadas.

Dejando de lado las incoherencias producidas por las propias raíces, esas que tanto tiran, ¡te das cuenta de que las “lunas que más te llenan” son las que consiguen que sientas! aunque muchas veces sea tristeza. Otras no lo defines así, y las restantes ni sabes como hacerlo… Por eso apenas intentas buscar la palabra adecuada para la frase, sino adecuar la canción a un momento al que cuando llegas el disco no deja de girar por más que pulses el “STOP”.

Entonces te preguntas como teniendo todo lo que tienes no sabes decir si eres feliz o no. A mucha gente eso de “tener una familia que lo da todo por ti, comer y beber todos los días, estudiar en la universidad, tener buenos amigos, fallarlos a veces, trabajar en verano para poder comprarte una guitarra, tocar con esa guitarra en un grupo de rock, no romper cuerdas en un directo… Incluso a veces cosas de más como no tener frío en invierno, calzarte otras playeras cuando las suelas de esas viejas que tanto te gustan y que crees que ningunas otras van a igualar se han despegado y te mojas los pies, aprobar dos exámenes en septiembre, descubrir que para jugar a ese juego sólo tenías que ponerle un crack…” Y en definitiva: tener una vida fácil, no se le ha incluido en su vida, porque la suerte ha querido que el número elegido en el sorteo no sea el suyo. Todo es cuesta arriba.

Para cuando te das cuenta de todo esto el sol asoma empujando a la de blanco hacia la oscuridad, y entonces te espera un día de aprobar un examen (o no…), comer con tu familia, ensayar con la banda y volver a casa, precisamente en el momento en que la luna vuelve a salir para acompañarte en otra noche de incertidumbre; pero hoy apagas pronto la lámpara y puede que duermas sin pensar en exceso.

Quizás deberías volver a injertarte en aquellas raíces del monte, las que te vieron nacer… o puede que la solución sea ir donde van las ovejas, y si me apuras, ser una más.

martes, 30 de marzo de 2010

Qué barato es decir "te quiero" en estos días que corren...


El tuenti, facebook y demás redes "sociales" (además de los “veteranos” sms) nos permiten tener un montón de amigos haciendo clic mientras descansamos en el sofá... ¡La sociedad avanza!

Como ocurre en todas las situaciones de la vida, han de haber líderes en las manadas. Unos mas que otros necesitan ser cool como el respirar, cualidad que al parecer va en proporción al número de visitas que reciben perfiles, o al número de miembros que indica la pestaña de “amigos”.

No digo que esté en lo cierto o que sea uno de las pocas personas normales de la manada (evidentemente no lo creo, y pertenezco a una de ellas), pero no entiendo las frases del pelaje de “ola wapisima” o “k no sois wenas jiji” que normalmente vienen a significar “vaya par de tetas” y “qué tetas tiene esa… y la otra también tiene un culo de cojones”, y que por desgracia leo más de lo que me gustaría (sí, para escribir estas cosas hay que fisgar en algún que otro perfil)… Podríamos discutir sobre el lenguaje, pero creo que más bien es un problema de principios. Tenemos un gran pero, y es que no decimos lo que pensamos realmente, si no lo que le gusta oír a los demás, o lo que más beneficios nos produce.

Al parecer parte de los motivos por los cuales no comprendo estos sinceros comentarios son las fotografías que se muestran en dichos lugares… Probablemente viendo el ejemplo de las “chicas no buenas” bien podríamos estar delante de una imagen en la que se “analiza” a una chica haciéndose fotografías en el baño de su casa (en caso de ser fin de semana un bar podría servir, aunque se ven escenarios tan variopintos como las chaquetas de Javier Coronas), apuesto a que con mucha menos ropa de la que debería llevar según sus padres, y enseñando varios gramos de más de los que realmente corresponden a sus tetas. Que esa es otra, si ya no considero muy normal hacerse ese tipo de fotos, no encuentro razones para subirlas, y menos aún cuando parte de lo que sale en ellas es mentira…

Volviendo al tema del título, sigo sin entender los “tq” en las frases de estado, que provienen de algún tocamiento, apurando un poco más y en escasas ocasiones, coito, en la noche anterior a la fecha en la que se hace público dicho enamoramiento. Además cuando van acompañadas de imágenes más dulces que un merengue relleno de azúcar, totalmente innecesarias por cierto, podrían causar alguna que otra indigestión y vómito en el espectador de tal propósito de exhibición. En los tiempos que corren, el mismo número de personas que pierden sus trabajos, viviendas y coches podría ser el de los que se quedasen sin las emociones de verdad, con lo poco que cuesta soltar palabras de esos calibres!

NO LO ENTIENDO

En definitiva, aun apuntándome para mí también todas estas cosas, pienso que nos iría bastante mejor si cuando “añadimos amigo” el mensaje necesariamente contendiese las palabras “hola”, “cachondo”, “ver”, “tus”, “fotos”, “quedamos”, “follamos” y “olvidamos”, dejando las palabras y hechos importantes para las personas y situaciones que lo merecen antes de que todo pierda el poco valor que le vamos dejando cada día.
Poco a poco nos vamos haciendo paralíticos en la vida social, sin salir de casa y sentir los nervios propios de intentar conocer a alguien en la vida real...